Obra de Miguel Pinto
El repetidor
Esta obra, titulada "El repetidor", muestra una visión del paisaje de Morata de Tajuña donde Miguel Pinto integra naturaleza y presencia humana en una composición equilibrada y expresiva##.
El cerro coronado por el repetidor se convierte en el eje visual de la escena, destacando sobre un entramado de campos y colinas que se extienden en planos sucesivos. Los olivos, ordenados rítmicamente, y los caminos que lo recorren estructuran el territorio como una red viva y organizada.
Realizada en tinta china, la obra se construye mediante un juego de líneas y tramas que aportan textura y profundidad, transformando el paisaje en una interpretación personal. Así, el artista no solo representa un lugar reconocible, sino que transmite su identidad, donde lo natural y lo intervenido conviven en armonía dentro de un mismo lenguaje gráfico.
El cerro coronado por el repetidor se convierte en el eje visual de la escena, destacando sobre un entramado de campos y colinas que se extienden en planos sucesivos. Los olivos, ordenados rítmicamente, y los caminos que lo recorren estructuran el territorio como una red viva y organizada.
Realizada en tinta china, la obra se construye mediante un juego de líneas y tramas que aportan textura y profundidad, transformando el paisaje en una interpretación personal. Así, el artista no solo representa un lugar reconocible, sino que transmite su identidad, donde lo natural y lo intervenido conviven en armonía dentro de un mismo lenguaje gráfico.