Alcoy – Barranc del Cint

David Hinojosa · 2026

Este óleo representa el barranc de Alcoy (o Barranc del Cint), con la ciudad de Alcoy al fondo y el emblemático Puente de San Jorge cruzando el barranco sobre el río Riquer, capturando la orografía dramática de esta zona de la Serra de Mariola. La perspectiva elevada desde el fondo del barranco enfatiza la verticalidad de las paredes rocosas y la integración urbana en el paisaje calizo.

Composición y Perspectiva

La escena se centra en el Puente de San Jorge, un viaducto art déco de 245 metros de longitud y 42-45 metros de altura, con cuatro soportes principales que salvan el profundo barranco del río Riquer, conectando el centro histórico (calle Santo Tomás) con el ensanche moderno (Avenida La Alameda). Al fondo, la silueta de Alcoy se extiende por las laderas con edificios modernistas y torres industriales, mientras el barranc del Cint se abre en forma de V invertida, con riscos verticales de más de 200 metros habitados por buitres leonados y vegetación esparcida. El río aparece canalizado o seco en el fondo, típico de esta zona árida.

Colores y Técnica

Predominan tonos terrosos y ocres en las rocas calizas del barranco, con verdes intensos en la vegetación de las laderas y grises metálicos en el hormigón del puente, realzando su estilo art déco con líneas curvas y pilares robustos. El cielo azul claro y las sombras profundas aportan profundidad volumétrica mediante pinceladas gruesas de óleo, creando texturas rugosas en las paredes rocosas y suavidad en el horizonte urbano.

Contexto Histórico

Construido entre 1925 y 1931 por los ingenieros Carmelo Monzón Reparaz y Vicente Redón, bajo dirección de Víctor Eusa, el Puente de San Jorge es un hito del art déco valenciano, uno de los primeros en hormigón armado visto en España, impulsado por el auge industrial de Alcoy. El barranc del Cint, al noroeste de la ciudad, es un desfiladero kárstico con yacimientos prehistóricos (como la Cova del Pastor, de 30.000 años) y hábitat de aves rapaces, integrado en el Parque Natural de la Serra de Mariola. La pintura inmortaliza esta vista icónica, visible desde miradores cercanos, destacando el contraste entre naturaleza abrupta y desarrollo urbano.